Hace unas semanas, mi mamá me llevó a trabajar como su secretaria en el consultorio barrial (la verdadera secretaria estaba de vacaciones). En eso veo que en una de las habitaciones había cajas y cajas apiladas por ahí y empecé a urgar en ellas para ver qué tenían y qué podía conseguir. En una encontré una tele cincuentona roja muy, muy linda que algún día pienso quedarme. En otras había muchos medicamentos y pastillas de muchos colores y formas. Urgando un poco más encontré una caja llena de anticonceptivos, una llena de "pastillas del día después" y como 10 cajas más con 12 cajas de dispenser de preservativos cada una (cajas de dispenser=144 preservativos). A todo esto no entendía nada, se supone que era un consultorio barrial, de esos tranquilos que atienden pacientes de Pami y Médicos de Cabecera. No era un consultorio especializado en ginecología o algo así. Entonces esperé a que mi mamá terminara de atender para preguntarle qué hacían todas esas cosas ahí (ya estaba tachándolos de sexópatas a todos e ideando el método para quedarme con los suficientes preservativos para no tener que comprar el resto del año nunca jamás).
Yo ya sabía que el gobierno repartía preservativos gratis, eso no me sorprendía; lo que no encajaba eran las "pastillas del día después" y los anticonceptivos.





