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martes

Para el que quiera disfrutar del sexo...

Estuve pensando mucho sobre qué escribir. Tenía muchas ganas de hablar de política, sobre a quién carajo voy a votar el año que viene (primera vez que voto), pero mejor eso me lo guardo para más adelante. Entonces pensé que sería bueno hacer una especie de "post-campaña" sobre el sexo seguro en Argentina. De paso, hago mi buena acción del día.

Hace unas semanas, mi mamá me llevó a trabajar como su secretaria en el consultorio barrial (la verdadera secretaria estaba de vacaciones). En eso veo que en una de las habitaciones había cajas y cajas apiladas por ahí y empecé a urgar en ellas para ver qué tenían y qué podía conseguir. En una encontré una tele cincuentona roja muy, muy linda que algún día pienso quedarme. En otras había muchos medicamentos y pastillas de muchos colores y formas. Urgando un poco más encontré una caja llena de anticonceptivos, una llena de "pastillas del día después" y como 10 cajas más con 12 cajas de dispenser de preservativos cada una (cajas de dispenser=144 preservativos). A todo esto no entendía nada, se supone que era un consultorio barrial, de esos tranquilos que atienden pacientes de Pami y Médicos de Cabecera. No era un consultorio especializado en ginecología o algo así. Entonces esperé a que mi mamá terminara de atender para preguntarle qué hacían todas esas cosas ahí (ya estaba tachándolos de sexópatas a todos e ideando el método para quedarme con los suficientes preservativos para no tener que comprar el resto del año nunca jamás).
Yo ya sabía que el gobierno repartía preservativos gratis, eso no me sorprendía; lo que no encajaba eran las "pastillas del día después" y los anticonceptivos.

viernes

Cupido, ¡quiero salir a jugar!

Bien, esta entrada se va a desviar un poco de la temática del blog. Voy a contarles un problemita que estoy teniendo.

Imagínense tener catorce años (ojo, alguna puede que tenga esa edad jaja). Un día conocen a un chico, más grande obvio, y empiezan a salir y se enfrascan en una larga relación de dos años, que incluye anillos de compromiso y promesas futuras, la elección de los nombres de los dos hijos que suponen van a tener y que él elija su carrera universitaria en base a "voy a poder trabajar en casa y voy a verte a vos y a los chicos más tiempo". A todo esto ustedes tienen casi dieciseis y empiezan a pensar que la cosa va mal, que todavía están en una etapa temprana de la vida y que la cosa quemó etapas demasiado rápido. Entonces conocen a otro chico, más relajado, no piensa mucho en el futuro (no piensa nada en realidad) y le gusta la libertad. Sin poder evitarlo se sienten atraídas por el aire libre y dejan a su novio para empezar a estar en algo con este nuevo individuo. Después de unos meses empiezan a salir y siguen saliendo por ocho más. La libertad ya no está en esa relación, aunque en realidad nunca la aprovecharon como es debido porque el chico les gustaba tanto desde un principio que no imaginaban ningún futuro que no sea en sus brazos. Poco a poco él se va enamorando cada vez más y ustedes sienten que todo se desgasta. Él se va de viaje muy lejos (a Taipei) por casi veinte días y ustedes se quedan solas en su ciudad. No quieren extrañarlo así que intentan no pensar mucho en él. Entonces aparece en su vida otro chico más, que sin que se den cuenta las atrae hasta una trampa que ni él sabe que puso. Y caen en la trampa, este chico aprovecha la única semana que le queda antes de que vuelva su verdadero novio y las engancha en el anzuelo. O se enganchan voluntariamente, necesitaban la excusa porque saben que la otra relación ya no da para más. En cuanto vuelve su novio, lo dejan para empezar a ver al chico nuevo. A todo esto los diecisiete ya están en su vida. El chico nuevo se convierte en lo que hoy es Nori (creo que ya lo había mencionado antes como N), hace poco más de seis meses que están juntos. Es una relación bastante buena, realmente están cómodas y se sienten bien. ¿Cuál es el problema, entonces?

miércoles

Loco un poco nada más

Recientemente leí un libro llamado Veronika decide morir de Paulo Cohelo que simplemente me pareció excelente. Muchas veces escuchamos hablar del Carpe Diem, de disfrutar la vida hoy (de hecho creo que es el slogan de una tarjeta de crédito), de no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy (a pesar de que ese dicho muchas veces lo utilizan los padres para fines malvados como mandarnos a ordenar nuestra habitación), etc. En el libro del autor brasilero explican esta temática junto con la del Tempus Fuguit (la fugacidad del tiempo) de una manera muy acertada, creo yo. La historia empieza con que Veronika está cansada de su monótona y gris vida y por eso decide suicidarse con una sobredosis de somníferos. Algo le sale mal y se despierta en un manicomio llamado Villete en donde le informan que su corazón no pudo aguantar la sobredosis y que pasaría los últimos días de su vida en ese lugar. A partir de ese momento Veronika es obligada a recapacitar sobre su vida, o lo que queda de ella.
A decir verdad, esta historia es más bien reflexiva y su argumento no es la gran cosa, pero me dejó algo que todos deberíamos implementar. Seamos más locos. ¿Qué harías si supieras que te quedan unos pocos días de tu vida? ¿No te arrepentirías de todas esas veces que lo miraste a los ojos, te morías por darle un beso y, sin embargo, no lo hiciste? ¿No te arrepentirías de no decirle todos los días a tu mamá que la querés, a tus hermanos que los admirás, a tus amigas que no podrías vivir sin ellas? Somos mortales, uno nunca sabe cuando alguien en una camioneta va a cruzar Santa Fe en rojo a 120km/H. Vivamos cada momento como si fuera el último. Disfrutemos de cada momento de felicidad, de ira, de amor, de odio, vivámoslos al máximo. Sintamos las lágrimas correr por nuestras mejillas como si fueran las últimas, porque el llanto también es una señal de vida. Disfrutemos el aire, el contaminado aire de la ciudad, porque es el único que tenemos. No dejemos que las locas reglas de esta sociedad de locos nos opriman y no nos dejen ser locos a nuestra manera. No aparentemos ser normales, nadie lo es. La "normalidad" es un acuerdo de masas, si no encajas en ella es porque justo te tocó nacer cuando el acuerdo ya estaba consumado, no te aflijas. Y sobre todo, soñá. Soñá y hacé de cuenta que se van a cumplir todos tus sueños, que sean tu meta. Porque quien lucha sin soñar, no sirve; y quien sueña sin luchar, no llega.

domingo

Expresionismo

Hacé click en la foto para ampliarla y ver los colores reales :)
Tocó el timbre el miércoles 1 de Diciembre a las 22:10 y todos ya sabíamos que el año terminaba ahí. Al día siguiente los de quinto hacían quilombo y cerraban el colegio. La famosa y venerada vuelta olímpica había salvado a muchos de tener pruebas horribles de fin de año. Muchos se quejaban porque habían ido hasta el colegio para nada. Otros festejaban. Un hermoso día primaveral se acercaba y todos estabamos esperándolo con impaciencia. En unas cuantas horas la calle Bolivar se convertiría en una perfecta demostración de arte carnavalezco. La fiesta liberaba el espíritu oprimido de los estudiantes que bailaban y cantaban sin preocupacion alguna. Es un ritual ya conocido. Llegas con tus amigos, ves mucha gente pintada y no podés aguantar. Lo primero que hacés es ir al kiosco de en frente a comprar témperas de los colores más copados que haya (digo esto porque si no llegás temprano se acaban los mejores). Salís feliz y empezás a pintar a tus amigos. Ellos te pintan a vos. A veces con coherencia, otras no tanto. Ya un poco más en tono con el resto te ponés a bailar. Llegan más amigos. Te pintan de otros colores. En la cara, en el pelo, en la ropa, en las piernas... en todos lados. De vez en cuando recibis huevazos, espumazos, harinazos, sodazos... y otros -azos. La música sigue sonando, vos seguís bailando. Te metés al pogo, con suerte salís ileso. Viene un amigo y te rompe la remera. La atás para no quedar en bolas. Seguís bailando. Tenés hambre. Vas a la calle Florida a buscar algún lugar en dónde puedas comer. La gente te mira, te felicita, te pregunta por qué estás todo pintado. Llegás al Burger. Te echan del Burger. Vas al KingDog's y te comés un buen pancho. Volvés a la calle Bolivar. Seguís bailando. Te acordás que a la noche está la fiesta de fin de año y que tenés que estar bien desansado. Volves a casa en algún medio de transporte que te permita viajar en esas condiciones. La gente te sigue mirando, felicitando y preguntando. Llegás a casa. Te sacás alguna foto si tenés cámara. Sino, derecho a la ducha. La pintura no deja de salir. Necesitás cuatro, cinco dosis de shampoo. Mucho acondicionador. Tardás mucho para sacarte la pintura de TODO tu cuerpo. A veces es increible por dónde se mete. Salís de la ducha, te mirás al espejo y sonreís. Qué bien la pasaste.

Foto: Aída Pawlak

miércoles

El subte me inspira

Sé que se supone que tengo que escribir el post prometido "Monster in Law: El análisis" pero eso quedará para otro día. Hoy les voy a contar mi desafortunado día (que al final no terminó siendo tan desafortunado, pero en el momento en que escribí el post sí lo parecía). ¿Alguna vez sintieron que todo les salía mal? Bien, así me siento hoy.
Para ponerlos en contexto les tengo que contar que padezco de alergias de estación media (en realidad no se llama así pero quedó lindo el nombre), es decir, que en otoño y primavera (♥) me es imposible respirar con normalidad durante la noche. Al no poder respirar por la nariz, estoy obligada a hacerlo por la boca, lo que provoca una sensación de sequedad en mi garganta. que lleva a que me despierte cada una hora a tomar algo (sin mencionar el dolor de garganta con el que amanezco al día siguiente). Como todo humano perteneciente a esta sociedad, prefiero ahorrarme todo eso y drogarme. No malentiendan, esta droga me la recetó el alergista (existe eso? según el google crome no) y es de venta libre en todas las farmacias. No voy a dar nombres por cuestiones de publicidad (?) pero las modelos sabemos que hablo del Dex... Bien, resulta que este Dex tiene efecto por sólo unas horas, así que todas las noches me despierto al menos una vez para volver a ingerirlo (en realidad no es de vía oral así que no sé si podría usar ese término). A veces (como ayer) me quedo hasta tarde mensajeándome con JM y por eso parece que el Dex dura más, la verdad es que es porque me lo pongo más tarde y por ende me despierto más tarde. Hoy me desperté a las 6 y visto que tenía puesta una alarma a las 6:45 y otra a las 7... No, no me levanté, aproveché para dormir esa hora que me quedaba. Desactivé la alarma de las 6:45 confiando en que la de las 7 me iba a despertar. Lo primero que recuerdo después de haber apagado la alarma es a mi mamá diciendo "Belu son casi las 9, vos no te ibas a levantar temprano para hacer lo de inglés hoy?" y a mí reputeando a mi celular que no entiende órdenes directas (sí, así de irracional soy).
Así de mal empezó mi día (que por cierto olvidé mencionar que es el cumpleaños de mi papá, cosa que también me molestó porque tuve que levantarme antes de las 9 exclusivamente para saludarlo - manías mías con levantarme a horas en punto-) , y ustedes dirán... quedare dormida... ¿Qué tan malo puede ser? Ahora yo les digo... tienen razón, estoy exagerando, pero ahora me gustaría enumerarles lo que empeoró mi día:

  1. Me olvidé el celular
  2. Me olvidé el libro de inglés
  3. Me olvidé la guía de Física que necesito para estudiar para el Trabajo Práctico que tengo en... no sé cuánto tiempo porque no tengo ni reloj ni celular.
  4. Elegí ponerme pantalón en vez de pollera y ahora me estoy muriendo de calor en un subte mugroso, sentada en el piso, con mucha (MUCHA) gente sudorosa alrededor.
  5. Elegí tomarme el colectivo y el subte al colegio en vez del tren a retiro y el subte.
  6. Hay paro de colectivos
  7. Tuve que caminar como 20 cuadras bajo el rayo del sol hasta el subte
  8. Se me desarregló el pelo D:
  9. Me olvidé la billetera con la tarjeta sube cargada adentro
  10. Tuve que hacer una cola larga para sacar pasaje
  11. La línea está con demoras
  12. La escalera mecánica no anda
  13. No hay asientos libres
Y hasta ahí llega la lista hasta ahora, lo único que falta es que desapruebe el TP y con eso estoy hecha. Deséenme suerte.


~Belu.M

viernes

Sensaciones

Han estado esperando el momento del rencuentro durante mucho tiempo. El hecho de saber que había vuelto despertó su amor nuevamente. La llama no estaba extinguida, para nada. La pasión estaba intacta, en el corazón. Grabada a fuego en el pecho. El tiempo no era un obstáculo, sino un avivador del sentimiento.


Ahora por fin iban a verse cara a cara. A compartir un momento juntos. Momentos que si bien cortos, serían inolvidables. Se preparaban para la ocasión, una comida especial, una vestimenta apropiada.
Primero se acomodan alrededor del objeto, lo rodean y lo adoran. Por primera vez fijan la atención en algo y le prestan atención. Lo acarician, lo besan. Se colocan en frente, lo desean. Quieren gritarlo con todas sus fuerzas, no les importa que los escuchen en la otra habitación.


Todo deja de ser oscuro, ahora pueden ver los colores verdes del paraíso. El corazón les empieza a latir más fuerte, se agitan. Ya no aguantan. Quieren tenerlo ya.
Observan los movimientos, arriba y abajo, izquierda y derecha. Quieren que entre. Ahora. Pero retrocede. Les aumenta la temperatura del cuerpo. Todo vuelve a empezar.


Devuelta los movimientos. A veces lentos, otras más rápidos. Avanzan y retroceden. Se lastiman. Se enredan. Van por todo. Lo quieren todo. Lograr su cometido una y otra vez.
Parece que cada vez están más cerca. Se tensan. Siguen avanzando nadie los puede frenar. La ansiedad se hace incontrolable. Aumentan la velocidad. Lo quieren ya. Todo se vuelve rojo, el momento llega. Los músculos se agarrotan. Un grito quiere salir de sus bocas.


Llegan, llegan y….


GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLLLLLLLLLLLL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


En honor al mundial, una descripción del comportamiento de ciertas personas frente a un partido. Ojo, no digo hombres, porque a muchas mujeres les gusta el futbol. El martes todos a la casa de Lou a ver el partido!!! Yo llevo la torta! :D
Hasta la próxima!
Nam~

domingo

Baños Públicos DE-SA-GRA-DA-BLES

El otro día, mi querida Marsopa me contaba sobre sus experiencias en baños públicos usualmente poco frecuentados por la mujer de hoy en día. Es así como surgió la idea de que hiciera una nota para el blog (el cual ella lee) contandonos sus aventuras en aquellos medios desagradables. Acá va, cortesía de Marsopa.
"Hace un tiempo atrás leí en este blog una nota (ésta) que primero me causo gracia, y luego me hizo pensar “la pucha, pero qué cierto”. Entonces, me tomé la osadía de pedirle a la señorita Haru (a la cual conozco hace muchísimos años) de dejarme hacerle un adjunto a la nota acerca de las mujeres y la experiencia frustrante del baño público. Aquí vamos…

La mayoría de las mujeres, cuando nos urge desesperadamente miccionar, corremos al baño más cercano, encontrandonós con sorpresas desagradable como: la suciedad de un baño de subte, la inundación de un baño de tren, o peor aún, las interminables colas de los baños del cine/shopping/lugares altamente concurridos. Pero, ¿qué nos pasa a las mujeres que vamos a la cancha? Sí muchachas, sé que somos un grupo reducido las que cada fin de semana vamos a alentar a nuestro equipo de fútbol preferido (ya sea River, Racing, Yupanqui o Ferro, por nombrar algunos nada más). Para las que no saben de que consta la experiencia de descarga de fluidos en un estadio, más vulgarmente dicho “cancha de fútbol”, se los voy a contar.

Luego de hacer una interminable cola, de atravesar varios controles policiales, en los cuales, las señoras policías nos realizan el habitual cacheo donde nos “palpan” para ver si portamos elementos peligrosos; y acá me tomo el atrevimiento de hacer una aclaración: ¿qué clase de mujer va a esconder una navaja en su corpiño? ¿Hay necesidad de que nos aprieten nuestras bubis de esa manera? Sí les gusto, díganmelo, pero ¡no me lo insinúen de esa manera!.

lunes

Por favor, ¿Cuánto más?

Bueno, digamos que tengo desde hace días ganas de escribir algo interesante en el blog, pero mis actividades contravoluntarias me lo impiden. Además de mi poca imaginación.

No encontraba tópico ameno para presentarles, pero hoy, viendo CQC (Sí, amo CQC y todo su sarcasmo), escuche hablar a una tal Belén Francese (Se escribe así?) y no es que esperara mucho de ella, pero largo una sartada de BOLUDECES que me indignaron.
El tema de la nota que estaba haciendo el pelado era "Cuál es tu fantasía? Salí del closet!". Entonces le preguntaba a varios famosos sus fantasías (entre los cuales estaba Iliana Calabró, cuya fantasía era "estar con dos hombres") y en una de esas aparece Belén Francese diciendo, no tan literalmente, ésto:

"No, es que yo estoy en un momento de realización personal; estoy haciendo algo muy lindo, algo que siempre quise hacer y ahora siento que es el momento de mi vida para hacerlo y, nada, es muy lindo. *Risa boba* Estoy escribiendo canciones para los jugadores de fútbol! Para levantar los ánimos y para el mundial y, no sé, nada, son canciones. Además tengo el apoyo de estrellas internacionales para este proyecto... No sé, como Moria Casán y otras personas más..."

En este momento dice el pelado: "Pero Moria Casán... no es una estrella internacional..."

"No, bueeeeno. Pero ella viajó al exterior muchas veces, no? Es una estrella internacional!"

Santas Vacaciones

Voy a dar una pequeña introducción de lo que vengo a contarles:


Mi mamá ODIA la playa. Desde que tengo memoria todas las vacaciones las pasamos entre montañas "porque es más tranquilo". Eso sí, mi mamá odia las playas de argentina. Claro, cuando podíamos viajar a Brasil o a Uruguay no había problema con el mar. A mi mamá le gustan las playas "Elite". En fin, mi hermana y yo crecimos sin poner un pie en el mar argentino creyendo que no nos perdíamos de nada. Todo empezó cuando nuestros compañeros de primaria volvían de Pinamar, de Gessell, de "Mardel" y se desvivían en anécdotas sobre la arena, los cuatris y qué sé yo qué cosa más. A los pocos años mi mamá ya intentaba asesinarnos para que no la jodamos más con las vacaciones en la playa. Mi viejo se puso de nuestro lado, claro; él también estaba harto de la montaña (ojo, es muy lindo el paisaje y todo; pero eramos gente ávida de agua salada). Un día cedió. Muy felices armamos bolsos para pasar las vacaciones compartidas con unos amigos de la familia (Supongamos que nos ibamos a Mar Pipí). Todo era fantástico, ¡me encantaba la playa! Quería ir una y otra vez... Al menos eso pensaba. Hubo una época en la que casi todas las familias de las amigas de mi hermana (vale aclarar, no eran mis amigas -cuatro años más grande era, che-) compraron propiedades en Mar Pipí. Mis viejos empezaron a sopesar la idea muy seriamente de tener algún depto en la costa, para gran alegría mía. Cosa va, cosa viene... compraron un departamento. Muy lindo, chiquito y por sobre todas las cosas nuestro. ¡Bien! ¡Ahora podíamos ir todo el tiempo a Mar Pipí!
Panorama actual: Mar Pipí me tiene los ovarios llenos.

miércoles

Como quien se olvida de su propio nombre

Como ya mencionaron mis compañeras, este blog ahora tomará un ritmo más lento debido al súbito - por no decir inesperado- deber que nos acarrea. Pido disculpas no sólo por eso sino que también porque vengo con una nota nueva y no es la continuación de la de las mascotas. Mis disculpas, quedará para el próximo golpazo de inspiración del alguna musa griega.

Para los que me conocen bien, saben que hay un par de palabras que me caracterizan, como suele suceder con todo el mundo. Lamentablemente, ninguna es del todo positiva. Soy de esas personas que se olvidan cosas cada 20 segundos, no se da cuenta de nada aunque lo tenga enfrente y encima para ciertas indirectas sea lo suficiente inocente como para no malpensar -igual hay un tipo de indirectas que siempre capto porque son muy usadas, tampoco estoy taaaan mal. Creo-, pero esa soy yo. Estas carcaterísticas me hacen blanco de miles de chistes y cargadas por parte de mi familia y de mis amigos. Un gran ejemplo es Lala, que escribe en este blog. Lala es absoltuamente memoriosa. Justamente ayer una amiga nuestra me tuvo que contar (por segunda vez) el buso que se había comprado. Ambas insitían en que ya me lo habían dicho. Aunque ahora que lo pienso bien, no sé si era el buso...pero si me acuerdo que las dos me pusieron la carita de exasperadas cuando vieron que yo no tenía ni la más pálida idea de lo que me hablaban.

jueves

La guerra de los sexos

Todos saben que hay una constante guerra entre géneros. A veces es notoria, otras no tanto. Algunos disimulan, otros prefieren el machismo/feminismo. Pero la verdad es que, lejos de querer un equilibrio, creemos internamente que hay algunos mejores y otros peores. Entonces sucede que, en alguna reunión y si todos están en su punto, la guerra se hace visible y comienza la lucha.

Claro ejemplo: Reunión de "amigos de la familia" en casa de Padrino. Empezamos en el campo de batalla: la mesa del comedor. Había pizzas y empanadas. A la izquierda: Hombres (Papá, Padrino, Primo, Pablo) . A la derecha: Mujeres (Mamá, Madrina, Prima, Viri, Haru). Toque de trompeta que inicia la contienda:

Papá: Che, vos no estarás tomando tetosterona, no? Es que te veo más machuda...
Viri: NO EMPECEMOS, EH!

Y se largó una interminable batalla. INTERMINABLE.

miércoles

2 de frente... Nah, menos.

Hoy salí a ver "Alice in wonderland" con Mamá, Papá y R. De más está decir que estuvo genial (aunque Papá crea que se agarró conjuntivitis por usar los "lentes roñosos esos de 3D"), pero hoy vengo a contarles otra cosa (mañana viene la verdadera crítica de la peli, junto con la de Belu.M).
Cuando salimos del cine decidimos ir a comer a "Mostaza". Una cola enorme nos separaba de la caja y cada cliente estaba 15 minutos con su pedido. "¿Por qué tardan tanto?", "UUHH, los de adelante son unos boludos! ¡Están hace media hora!", etc. Por fin llegó nuestro turno y pude descubrir, prestando un poco de atención a la charla que mantenían Mamá y la chica, cuál era el verdadero problema:

Mamá: Hola! Quería el combo de Lomito XXL Imperial.
Chica: Sí.
M: Se puede cambiar la gaseosa?
C: Viene con gaseosa y papas fritas.
M: Sí, pero se puede cambiar por agua?
C: Sí, sí.
M: Tengo que pagar más?
C: Se puede cambiar, sí.
M: Pero tengo que pagar MÁS?

martes

¡Ay, Nosotras!

Ayer cuando me levanté y recordé qué día era (recién cuando llegué a la cocina en donde hay un gran calendario que me trae de vuelta a la realidad), supe que tenía que hacer un post sobre el día de la mujer. Y tenía dos opciones: hacer uno en el que critique sin medidas, pero con fundamentos, ese día que tan comercial se ha vuelto en los últimos años; o hacer uno describiendo por qué amaba ser mujer y la importancia que tenemos en el mundo. Finalmente no escribí nada y dejé que Haru haga todo el trabajo (te la debemos Har jaja). Pero quedó en mi mente el post que pensaba hacer, así que quizas el año que viene, si seguimos con este maravilloso blog, lo posteo.
A lo que iba con todo esto es que, a pesar de que no hice nada productivo para el blog en el día de ayer, hice algo productivo para mi. La semana pasada recibí un mail de la revista Victoria Rolanda que me informaba de un espectáculo llamado "¡Ay, ellas!" en el Paseo la Plata. No daba mucha información sobre qué trataba, pero tenía una frase que me cautivó y me hizo tomar la desición final: "Se dice que los hombres piensan en sexo cada 52 segundos. ¿Y las mujeres?". Al instante, corrí a la terraza, donde se encontraba mi mamá pintando el piso y después de asustarla por detrás le comuniqué lo que acababa de leer. Obvio que dijo que sí, re feliz y toda la bola. A ella le encanta que salgamos las dos solas, y tengo que admitir que a mí también.

jueves

Indignación total

No me pude aguantar. Realmente creo que era necesario que posteara esto porque es muy indignante (y personalmente también me parece asqueroso y repugnante). Hace unas cuantas semanas con Haru decidimos ir a un Todo Moda que, según ella, quedaba a 5 cuadras del Abasto (sí, fue el día que me hizo caminar 1/3 de la ciudad de Buenos Aires, mencionado en este post). Después de recorrer más de tres veces cada rincón del local y haber seleccionado lo que cada una iba a llevarse, divisamos uno de esos “sostiene-tarjetas-de-cumpleaños” rotatorios que están en todos los negocios de chucherías para mujeres. En éste había no solo cientos de tarjetas que uno compra cuando no tiene la menor idea de qué es lo que quiere el cumpleañero (y por supuesto que no queremos quedar mal llegando a su casa con las manos vacías); sino que también había una serie de curiosos libritos coloridos que llamaron nuestra atención.

martes

Pasadas por agua

Nos levantamos con el pie equivocado, la verdad es que la re vagancia de levantarme y eso que eran las diez y media, Caro me tuvo que destapar (aclaración: el despertador sonaba desde las diez). Nos cambiamos, chequeamos que llevaramos todo, nos la ingeniamos para meter las tartas en el morral y dos bananas en la cartera, y yo insistí en llevar las ojotas, por si ibamos a la playa, porque es molesto que se te meta arenita en la zapatillas y en las medias.

Entonces se largó a llover, encontramos en la casa un paraguas y bueno nos aventuramos a caminar mínimo 50 cuadras hacia el centro. Primero teníamos que cargar la tarjeta magnética y accidentalmente cofcof Caro pensaba que era para el otro lado cofcof nos fuimos para el otro lado, pero bueno conocimos el Sheraton, pasamos todo el camino hablando de situaciones anteriores donde nos habíamos mojado completamente y de lo incómodo que era estar con los pantalones empapados, y que en días lluviosos era mejor llevar pollera y ni hablar de tener agua adentro de las zapatillas. Después de volver encontramos la farmacia que buscábamos (sí una farmacia) y paramos a cargar la tarjeta magnética del colectivo. La chica de caja era re simpática y por suerte le gustaron nuestras uñas, que Caro había pintado artísticamente (teníamos arcoiris puntitos, rayitas y espirales y ni hablar de los colores: verde, amarillo, naranja, azul y violeta, les juro que son hermosas).

domingo

El coso

Muchas veces me pregunto qué tan difícil es para los hombres especificarnos un poco más lo que quieren. Ya sea por simples respuestas como "hacemos lo que quieras" o "no sé, me da igual", que nos desconcertan totalmente en nuestros planes de complacerlos aunque sea un poquito (sí, sólo un poquito), como indicaciones confusas, que terminan en peleas por "malcomunicación" de las partes:

Papá: ¿Me alcanzás el coso?
Haru: ¿Qué coso?
P: Ese coso de ahí.
H: ¿Cuál?
P: Ese, que está ahí arriba.
H: Pero, ¿dónde?
P: ¡Ahí! Ese coso de ahí, alcanzamelo.
H: ¿Cuál coso?? ¡"Ahí arriba" hay muchos cosos!
P: Pero, ¡ese! ¡El coso ese que tiene botones!
H: (al borde de la desesperación) ¡¿De qué me estás hablando?!
P: ¡Aaahah! ¡¿Pero qué tan difícil puede ser alcanzarme ese coso?!
H: ...mejor dejá de drogarte, viejo.
P: (se levanta y va al estante) ¡ÉSTE coso, inútil!

El coso de ahí arriba con botones que la inútil no supo decifrar era el control remoto de la tele.

¿Tan difícil era?

jueves

Ana y Mia, chicas que se deben evitar.


Una realidad que es absolutamente innegable, es que a todas y a cada una de las mujeres nos importa la apariencia. Nuestra apariencia, a no confundir. Puede ser en menor o mayor grado, pero ninguna chica puede negar que más de una vez en su vida le echó un vistazo al espejo (ni ningún chico, por cierto).
Las mujeres, para estar lindas, hacemos cosas que a veces a los hombres les parecen extremas. Estar horas y horas sentada frente a un espejo poniendote pintura no debe ser muy entretenido, ¡Y ni hablar de depilarse! Absoluto dolor. Y estar todo el tiempo preocupada y pendiente del maquillaje, que si se corrió, que si me combina con la ropa o con el anillo este, etc. Sí, es una odisea por la que muchas mujeres pasan y ¡sobreviven!. De todas maneras, nunca hubo muchas quejas al respecto debido a los óptimos resultados en la mayoría de los casos.

Pero, ¿hay que estar siempre preocupada por las apariencias? O más bien, ¿Hasta qué punto? He aquí cuando entran en escena Ana y Mia.